Filarmónica de Hamburgo o Filarmónica del Elba (Elbphilharmonie Hamburg), Herzog & de Meuron, Hafencity, Hamburgo, Alemania, 2003—2017



Promotor: Alexander Gérard
Arquitectos: Herzog & de Meuron (Premio Pritzker 2001)
Normbre oficial: Filarmónica del Elba (Elbphilharmonie)
Nombres alternativos: Filarmónica de Hamburgo; Sala Filarmónica del Elba;
Sala de Conciertos de la Filarmónica de Hamburgo
Proyecto: 2003
Construcción: 2007-2016
Inauguración: 11 de enero de 2017
Estilo: Postmoderno, High-tech (Alta tecnología),
Deconstructivismo, Arquitectura sostenible
Tipología: Arquitectura Híbrida (de uso mixto)
Localización: Sandtorhafen, Hafencity, Hamburgo, Alemania


El Kaispeicher era un antiguo edificio localizado en el puerto de Hamburgo que había funcionado como almacén hasta finales del siglo 20. De forma muy similar a lo que ocurrió con la Hearst Tower de Norman Foster en la ciudad de Nueva York, (en la que respetó la antigua fachada de seis metros de altura de estilo art decó, —construyendo el highrise de oficinas en su interior—), los arquitectos suizos Herzog & de Meuron vaciaron el interior del edificio de ladrillo antiguo de Alemania para construir una superestructura interior que albergase una sala de conciertos destinada a la Filarmónica de Hamburgo. Sin duda, debido a su diseño moderno e innovador, los arquitectos han conseguido llamar totalmente la atención de todos los medios de comunicación a nivel mundial. El nuevo edificio se erige espléndido a orillas del río Elba, convirtiéndose en el elemento arquitectónico más alto y reconocible en el perfil de la ciudad.


El punto más alto de la cubierta se eleva a 110 metros de altura, (la punta de la península), mientras que la altura más baja de la misma se sitúa a 80 metros (lado opuesto), reduciendo así su volumen para no producir tanto contraste con el resto de edificaciones anexas de menor tamaño. A su vez, las tres aberturas irregulares de la cubierta, dejan caer luz cenital en el interior.

El Kaiserspeicher, el mayor almacén de Hamburgo sobre el agua, había sido construido en 1875. Destruido durante la Segunda Guerra Mundial, fue reconstruido y rebautizado como Kaispeicher. Cacao, y tabaco, se almacenaron aquí hasta la década de 1990. Éste último fue el edificio existente con el que se encontraron Herzog & de Meuron en 2003, y que rehabilitaron de forma exhaustiva para construir uno de los nuevos iconos arquitectónicos más importantes del inicio de este siglo 21. No obstante, junto con la Taichung Metropolitan Opera de Toyo Ito, o The Tower, la nueva torre de Calatrava para Dubái, la nueva Filarmónica de Hamburgo es una de las pocas obras arquitectónicas construidas en los últimos años o por construir que más me han sorprendido. El edificio me ha recordado en gran medida a la famosa Ópera de Sídney, (diseño del gran arquitecto Jorn Utzón), por encontrarse también sobre una lengua artificial, dando la bienvenida a las personas que llegan en barco por el mar.


La Filarmónica de Hamburgo forma parte del Hafencity, un nuevo e innovador plan de regeneración urbana de Hamburgo destinado a transformar la "Speicherstadt", la antigua zona de descarga y almacenamiento de la ciudad, con el que se ha conseguido aumentar la superficie de la zona centro en un 40%, ganándole terreno al mar.

La cubierta escultural formada por esa sorprendente sucesión de ondas de color blanco, junto con la doble piel de ladrillo y vidrio, sin duda lo convierten en un edificio inconfundible y único en el mundo. A pesar de haber incrementado su volumetría a partir de la parte superior de las paredes de ladrillo, la misma altura que poseen el resto de edificaciones anexas, —imprescindible para poder alojar la enorme sala de conciertos—, el edificio ha conseguido integrarse de forma muy positiva en el paisaje urbano de la ciudad. No obstante y como curiosidad, no me extrañaría nada que el punto más alto de la cubierta se corresponda con la antigua torre del Kaiserspeicher (el almacén más antiguo, construido en 1875), que presidía este lugar. Creo firmemente que este tipo de nuevas construcciones tan respetuosas con el medio ambiente siempre hay que abrazarlas, ya que, unido a la gran calidad arquitectónica que atesoran, realmente aportan gran belleza y prestigio a las ciudades donde se construyen, convirtiéndose en la mayoría de ocasiones en un auténtico reclamo turístico. La arquitectura debe ser un auténtico espectáculo visual y una fuerza permanente, y las obras extremadamente icónicas, como la nueva Filarmónica de Hamburgo, lo demuestran.



Tres son los colores principales que conforman la composición, el contraste y la piel del edificio: el marrón-anaranjado del ladrillo, el color gris-verdoso de los paneles de vidrio (recubiertos de partículas de cerámica con diferentes dibujos incrustados [ovalados y elípticos], —con los que se mejora enormemente la eficiencia energética, ahorrando en aire acondicionado—), así como el color blanco de la innovadora cubierta, combinado con los ventanales curvos y los siete núcleos de escaleras de emergencia (a modo de cajas) situados en las fachadas de mayor longitud, sur (4) y norte (3), respectivamente. Éstas franjas que contienen las escaleras, a modo de tiras, coinciden con los antiguos ventanales existentes de iluminación del gran almacén, así como el gran ventanal del lado oeste, donde se encuentran los 45 apartamentos de lujo.


Las paredes y el techo de la gran sala de conciertos están confeccionados a partir de la mezcla de yeso natural y papel reciclado, cumpliendo con los más altos estándares en extinción contra incendios, así como la acústica.

Una de las particularidades más interesantes de la enorme sala de conciertos, (el corazón del edificio), es que tanto el director como la orquesta se sitúan en la parte baja y en el centro, recayendo en ellos todo el protagonismo; no en vano, el edificio ha sido diseñado y pensado casi exclusivamente pensando en ellos. Asimismo, en éste último y principal espacio, tanto las paredes exteriores como la estructura metálica de terminación superior de la cubierta (según los propios arquitectos) evocan la forma de una "tienda de campaña". Uno de los aspectos más innovadores y atractivos de esta preciosa obra moderna y contemporánea es el gran contraste que se produce entre las paredes de ladrillo del edificio antiguo, (la base del edificio), y la cúspide que alberga el gran espacio interior de la filarmónica. La nueva y brillante fachada se ha confeccionado mediante un revestimiento a base de paneles lisos combinados con otros con diversas curvas y cortes de vidrio (a modo de "inmenso cristal" —cuya apariencia va cambiando durante el día y la noche gracias al reflejo del cielo, el agua y la ciudad—), que a buen seguro lo han convertido en muy poco tiempo en todo un auténtico icono arquitectónico y referente para esta ciudad.



Una escalera mecánica (en dos tramos, -el más largo de 83 metros de longitud-) alargada y curvada desde la que no se puede ver el otro lado, transporta a los usuarios del edificio desde la entrada principal hasta el nivel de la terraza elevada a media altura del edificio. Resulta realmente sorprendente que el equipo de arquitectos hayan conseguido integrar una plaza a tanta altura por encima de la ciudad. No obstante, en este punto se encuentra el vestíbulo de acceso a la nueva sala de conciertos. Cuando salimos al exterior de la terraza situada a media altura, la sensación es de encontrarnos sobre la cubierta de un enorme barco que surca el mar o está atracado en puerto, permitiendo disfrutar de unas maravillosas vistas panorámicas 360º de la ciudad de Hamburgo y el río Elba.



Debido a su diseño de figura triangular con el arranque de ladrillo y el espectacular recubrimiento de vidrio de la parte superior, La Filarmónica del Elba (Elbphilharmonie), —en alusión al lugar donde se erigió—, demuestra claramente ser una obra del siglo 21. La fachada innovadora de cristal queda recubierta por 1.000 paneles curvados que están diseñados específicamente -a medida- para conseguir reflejar los rayos del sol a modo de brise soleil. A su vez, el sistema de muro cortina de alto rendimiento protege el interior del edificio de la radiación solar gracias al vidrio especial de baja emisividad y reflectores de calor con el que se consigue un importante ahorro energético. Éstas innovaciones, unidas a la cubierta vanguardista que consigue reciclar el agua de la lluvia para abastecer a los propios servicios del edificio, lo convierten en una obra de nueva planta ecológica y sostenible.



Aparte del enorme espacio interior, que alberga la sala principal de conciertos, -que cuenta con una capacidad para 2150 espectadores-, en el edificio también se distribuyen la plaza elevada por encima de la ciudad (interior-exterior) con espectaculares vistas a la ciudad de Hamburgo y al río Elba (en la mitad del edificio, bajo la filarmónica y sobre la parte superior de los muros de ladrillo), un hotel de lujo en el lado este, 45 apartamentos privados en el lado oeste, salas polivalentes más pequeñas para recitales y ensayos, plantas de parking sobre rasante, oficinas, bares y restaurantes, comprendiendo por tanto un completo programa híbrido (de uso mixto). Sin duda la obra ha aportado gran modernidad y progreso a la ciudad, convirtiéndose en destino.



El nuevo edificio de la Filarmónica de Hamburgo está inspirado en 3 estructuras: el teatro antiguo de Delphi, estadios deportivos y tiendas de campaña. Debido a su situación privilegiada rodeado por agua, estoy seguro de que durante la fase de diseño del proyecto Herzog & de Meuron también echaron un vistazo de reojo a la famosa Ópera de Sídney. No obstante, y en alusión a la arquitectura postmoderna, que busca muchas veces las referencias al pasado, los propios arquitectos ya habían recurrido a las referencias históricas respetando las antiguas construcciones existentes características del lugar, tal y como ocurrió por ejemplo en el caso de la Tate Modern (Museo Nacional Británico de Arte Moderno) de Londres, en la que construyeron un museo en una antigua central energética de Bankside.



Para humanizar más la entrada, me ha parecido interesante concluir con este tierno vídeo de la Speicherstadt de Hamburgo, el barrio de almacenes con pilotes de madera más grande del mundo, la zona histórica aledaña del puerto donde se erigió el nuevo e icónico Edificio de la Filarmónica. El agua, los puentes y el ladrillo, junto con restaurantes, bares y tiendas de especias, son sin duda los protagonistas de esta zona antigua del puerto de la ciudad.


Mapa de localización

+ info:
elbphilharmonie.de
Herzog & de Meuron

Créditos fotográficos:
Foto 1 y 4 © Thies Rätzke
Foto 2-3 © Maxim Schulz
Foto 5 © Jörg Modrow
Renders © Herzog & de Meuron
Vídeo 1 y 3 © PerspektiveMedia
Vídeo 2 © Martin Deja

Texto y Edición:
Copyright © José Miguel Hernández Hernández
Todos los derechos reservados www.jmhdezhdez.com




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