Caballos de Marly, por Guillaume Coustou, Barroco tardío (Rococó), Museo del Louvre, París, Francia, 1739—1743



Nombre oficial: Caballos de Marly
Promotor: Luis XV (El Bien Amado)
Escultor: Guillaume Coustou (Artista Universal)
Encargo: (1739)
Fecha de realización: (1739-1743)
Exposición en el Museo del Louvre: (1743-1745)
Traslado a los jardines del Palacio de Marly, previa elección del rey Luis XV (1745)
Instalación en la Plaza de la Revolución, hoy Plaza de la Concordia: (1794)
Protección en el Museo del Louvre: (1984)
Material: Mármol de Carrara
Dimensiones: l: 2,84 x a: 1,27 x a: 3,40 m.
Escala: Mayor que el natural (Escultura monumental)
Estilo: Barroco tardío (Rococó)
Tema: Ecuestre (las escenas son totalmente realistas y también naturalistas)
Tipología: Doble Grupo escultórico de bulto redondo (que forman un todo)
Nombres alternativos: Los domadores; Los Caballitos de Marly
Primera ubicación: Abrevadero de los Jardines de Marly
Segunda localización: Plaza de la Concordia (dando entrada a la Gran Avenida de los Campos Elisios que conducen hasta el famoso Arco de Triunfo)
Localización actual: Ala Richelieu: Esculturas francesas, Sala Cour Marly,
Museo Nacional del Louvre, París, Francia

En 1739, bajo el reinado de Luis XV (1715-1774), y para el abrevadero de los Jardines del Palacio de Marly, se encargó al escultor francés Guillaume Coustou (Lyon, 1677 - Paris, 1746) dos caballos monumentales que debían sustituir a los caballos alados existentes que presidían este lugar y que en 1725 habían sido trasladados a las Tullerías, obra del escultor Antoine Coysevox: La fama de Luis XIV, y Mercurio sobre Pegaso. El rey Luis XIV de Francia había mandado construir el Palacio de Marly con el fin de alejarse de los problemas y las preocupaciones que le ocasionaba la corte de Versalles, como una especie de refugio de fin de semana y descanso vacacional. Para dicho palacio, —que contaba con una gran extensión de terreno—, fueron diseñados preciosos jardines que se rodearon de numerosas fuentes y zonas verdes, y en cuyo final se habilitó un abrevadero, un gran estanque de agua en donde los caballos pudiesen beber agua y refrescarse durante el día o la noche. Cuando el rey Luis XV descubre el Palacio de Marly y conoce la historia de los caballos alados que se encontraban en este lugar, éste decide encargarle otros dos caballos a Coustou, ese es el origen de la obra.


Vista general de Los Jardines de Marly, Grabado de 1724, por Pierre-Denis Martin, Óleo sobre lienzo, 137 x 155 cm., Musée National du Château, Versalles, con el Palacio de Marly, hoy desaparecido, al fondo, y el abrevadero en primer término, con la ubicación originaria de los primeros caballos alados realizados por Coysevox.


arriba, imagen histórica de los caballos originales realizados por Guillaume Coustou presidiendo el inicio de la Gran Avenida de los Campos Elisios.

Los Caballos de Marly están cargados de historia. En 1794, y por iniciativa del gran pintor Jacques-Louis David, autor del Juramento de los Horacios (1784), o El Rapto de las Sabinas (1796-99), entre otras, los caballos originales realizados por Coustou son trasladados a la Plaza de la Revolución, (hoy Plaza de la Concordia), concretamente, son instalados sobre altos pedestales presidiendo el inicio de la Gran Avenida de los Campos Elisios, —haciendo una especie de puerta de entrada—, que conduce hasta el famoso Arco de Triunfo de la Plaza Charles de Gaulle, antiguamente llamada Plaza de la Estrella. Será en este momento, en 1794, cuando los cuatro caballos originales -la obra de Coysevox (tío) y Coustou (sobrino)-, hacen gala de su fuerza y energía, y se complementan todos juntos en la Plaza de la Concordia. Gracias a la visión que tuvo el pintor Jacques-Louis David de trasladar los caballos de Coustou a las inmediaciones del Museo del Louvre, éstos pudieron salvarse, ya que el Palacio de Marly, situado en Marly-le-Roi, en Yvelines, (París, Francia), fue totalmente destruido entre 1789 y 1799 durante el estallido de la Revolución Francesa.


Retrato de Luis XV, 1748, por Maurice Quentin de La Tour, Pastel sobre papel gris azulado pegado sobre un lienzo, 60 x 54 cm., Museo del Louvre, París, Francia

Debido no sólo a la intemperie, sino al desfile protagonizado cada año el 14 de julio por las fuerzas armadas que las debilitaba, en 1984 se decidió proteger las cuatro estatuas originales en el Museo del Louvre de París; no obstante, éstas fueron sustituidas por copias en la Plaza de la Concordia. Para realizar dichas copias tuvieron que hacerse los moldes insitu (en la misma plaza), antes de que los caballos fueran trasladados definitivamente al interior del Museo del Louvre para protegerlos. Después de confeccionar los laboriosos moldes en la Plaza de la Concordia, éstos fueron llevados posteriormente a una fábrica de Villeneuve-le-Roi, situada en las afueras de París, donde se realizó un vaciado de los mismos que consistió en el relleno de una mezcla de mármol, cuarzo, cemento, lechada y cal, de modo que unos materiales le dieron la piel a cada estatua, mientras que otros la luz mineral. Además, ese mismo año fueron realizadas otras dos copias para el abrevadero de Marly, las mismas que han permanecido en este bello lugar hasta la actualidad.


La influencia de Bernini es evidente, lo podemos apreciar no sólo en la suave y delicada talla de los famosos Caballos de Marly, —demostrando grandes dotes de virtuosismo y perfección—, sino también en otra de sus obras más notables, Dafne perseguida por Apolo, Mármol blanco, 1714, Museo del Louvre, París



La obra de Coustou se compone de dos grupos escultóricos de casi 3,5 m. de altura, —cada uno formado por un caballo salvaje y su respectivo palafrenero—, que fueron tallados magistralmente por el artista en mármol de Carrara entre 1739 y 1743. Las bellísimas esculturas nos muestran a dos caballos salvajes que se espantan y agitan con frenesí ante el domador. La expresión del rostro de los caballos mirando de reojo a cada palafrenero da gran énfasis a la composición, como si de verdad quisiesen zafarse de ellos y huir velozmente cabalgando en libertad. Este gesto de los caballos da una gran belleza y teatralidad a la obra, por lo espontáneo, consiguiendo a la vez un gran realismo. Mientras, los palafreneros hacen gala de su fuerza y energía para dominar la naturaleza salvaje de los elegantes animales, no en vano, los "Caballos de Marly" recibieron también el calificativo de "Los domadores".


La piel de oso sobre el lomo del caballo (a modo de mantilla) y el hombre semi-desnudo demuestran el carácter primitivo que Coustou quiso representar en estas dos joyas escultóricas de estilo rococó. Ambos palafreneros tiran con fuerza de la brida (hoy perdida) para controlar la naturaleza salvaje de los animales.

En la base de las estatuas, los trofeos militares de Coysevox dieron paso a juncos y rocas en un terreno irregular. Ambas composiciones sugieren gran agitación y sobre todo mucha energía, dos fuerzas titánicas de la naturaleza en la lucha por ganar el desafío de la doma. El caballo intenta escaparse de un hombre atlético que lo retiene, en el que se aprecian todos sus músculos en tensión. Uno de los focos más fuertes de la composición se centra en el movimiento, que invade toda la obra. El artista logró congelar un momento, -como si de una fotografía se tratase-, una simple acción humana que trata de domar a un caballo salvaje que intenta escaparse, descartando cualquier representación mitológica o alegórica, lo que convirtió las esculturas en realistas y también en naturalistas, anticipando el romanticismo de Géricault y Delacroix que estaba por venir; se entiende por escultura realista o naturalista aquella que sigue un patrón fiel de la realidad, representando las cosas tal y como son, sin idealizarlas, y por tanto sin recurrir a lo sobrenatural o lo trascendente.



Desde un primer momento los caballos de Coustou fueron considerados obras maestras de la escultura francesa, (en mi opinión de todos los tiempos), por lo que no es muy difícil deducir que superaron ampliamente a los de su tío, desafiando a la gravedad, y en donde se demuestra una gran habilidad y maestría con el dominio del mármol. Para tallar los Caballos de Marly (realizados en tiempo récord), el artista se inspiró en los caballos de Coysevox, pero también en los Dioscuros: Cástor y Polux, que presiden la cordonata de la Plaza del Campidoglio de Roma proyectada por Miguel Ángel. Además, también tuvo que ser muy sensible a Los caballos del sol de 1736, —obra maestra del escultor barroco Robert Le Lorrain—, que se corresponde con un majestuoso alto-relieve en yeso que decora la entrada del antiguo establo del Hotel Rohan, hoy convertido en el archivo central de los notarios de París.


Retrato de Luis XIV, 1701, por Hyacinthe Rigaud, Óleo sobre lienzo, 279 x 190 cm., (Barroco francés), Museo Nacional del Louvre, París (FR)


Fachada principal del Palacio de Marly (Corps de logis), 1678-1688, Barroco francés, por Jules-Hardouin Mansart, mandado construir por Luis XIV de Francia y tristemente destruido durante la Revolución Francesa.


Fama de Luis XIV, 1702, por Antoine Coysevox, (Barroco francés), Museo Nacional del Louvre, París (FR)


Mercurio sobre Pegaso, 1702, por Antoine Coysevox, (Barroco francés), Museo Nacional del Louvre, París (FR)


Estudio para uno de los Caballos de Marly, por Guillaume Coustou, 1740, Tiza negra sobre papel, 43 x 35 cm., en donde se aprecia el carcaj de flechas en la espalda, inclusive una flecha en la mano izquierda. Tal y como se puede comprobar en el boceto o esbozo previo a tallar la escultura, el artista enmarcó las figuras en un rectángulo con unas dimensiones concretas y bien definidas; la altura del palafrenero, así como los límites a los que deberían llegar tanto la cola como las patas del caballo, con respecto a la plataforma.



Para tallar las figuras con tal realismo, damos por hecho que Coustou tuvo que estudiar muy bien la anatomía humana y el movimiento de los animales a partir de modelos vivos. Un dato muy curioso de la obra, es que el mismo Coustou afirmó haber esculpido a dos esclavos indios (americanos), lo podría confirmar el carcaj de flechas que porta en la espalda uno de ellos (izq), sin embargo, la impresión que nos sugieren es ser uno de occidente (francés), y el otro africano. El palafrenero, que viene de la palabra palafrén, era antiguamente el criado que llevaba el caballo cogido del freno, al que también se conocía como mozo de caballos, o mozo de cuadra. Aparte de la doma (Sujetar, amansar y hacer dócil al animal a fuerza de ejercicio y enseñanza), y de conducir el caballo hasta su dueño cuando éste quería montar, en general, las labores normales de un mozo de cuadra o palafrenero son dar de comer a los caballos, sacarlos a andar, cepillar a los animales, barrer y mantener en condiciones los establos, así como tener siempre limpios los aparejos.


arriba y abajo, preciosas imágenes de los Caballos de Marly rodeados de vegetación en la terraza del abrevadero de los Jardines del Palacio de Marly; éstas son copias de 1984, y se corresponden con la primera ubicación de los originales en 1745. Aunque los dos grupos escultóricos están tallados con una gran calidad y perfección técnica desde todos los puntos de vista, el artista concibió la escultura para verla principalmente desde un punto de vista único y frontal, el del lado de los palafreneros. Así, por ejemplo, en esta primera ubicación, los palefreneros quedaban del lado de la terraza y los jardines, para que la realeza pudiese admirar las esculturas en toda su plenitud cuando se aproximaban al abrevadero.



En 1739, "Las obras realizadas para el Rey eran encargadas, administradas y pagadas por la Administration des Bâtiments du Roi (Administración de los Edificios del Rey). El propio monarca designaba un director que, ayudado de un buen número de empleados, jugó un importante papel durante el siglo XVIII en la evolución y características de todas las artes. No solamente era director general de los edificios del Rey, sino también de los jardines, artes, tapicería y manufacturas reales; bajo su mando se encontraban los artesanos alojados en el Louvre y dirigía asimismo la imprenta real, la casa de la moneda y de medallas, el observatorio y todas las Academias, comprendida la de Roma, excepto la de Ciencias. Los Edificios Reales deciden la ejecución de dos monumentales caballos, unos tres metros y medio de altura, retenidos por palafreneros, para el estanque del Abrevadero en Marly. Terminados por su autor Guillaume Coustou en 1745, se colocan al año siguiente en Marly hasta 1794, en que el gobierno revolucionario decide su traslado a la entrada de los Campos Elíseos".


Autorretrato del pintor Jacques-Louis David de 1794 (Museo del Louvre, París, Francia), mostrando su aspecto el mismo año que, por su recomendación, son trasladados los Caballos originales de Coustou a la Plaza de la Concordia de Paris


arriba, dibujo ilustrativo de 1794, que nos muestra el andamiaje y la estructura (compuesta por una serie de perfiles de madera y un sistema de poleas para poder subir los dos grupos escultóricos) que fue necesaria para instalar los Caballos de Marly en los Campos Elísios en 1794. Más tarde fueron construidos sendos pedestales (de unos 7 metros de altura) para la ocasión; éstos, aparte de dar protagonismo a las estatuas presidiendo el inicio de la Gran Avenida de los Campos Elísios, también alejaban a las esculturas de los vehículos de la época y los transeúntes para protegerlas.



Cronología/Historia de los Caballos de Marly

1702: Luis XIV (El Rey sol) encarga en el año 1702 dos caballos alados a Antoine Coysevox (1620-1740) para el abrevadero de los Jardines del Palacio de Marly; éstos se llamarán: "La Fama de Luis XIV" y "Mercurio sobre Pegaso".
1725: Los caballos alados de Coysevox son trasladados en 1725 a los jardines del Palacio de las Tullerías (éste último hoy desaparecido), dejándose un gran vacío en el abrevadero.
1739: Bajo el reinado de Luis XV (El Bien Amado), éste descubre el Palacio de Marly y sus preciosos jardines. Después de conocer la historia de los caballos alados que yacían en este lugar, éste decide encargarle otros dos caballos monumentales a Guillaume Coustou (1677-1746), sobrino de Coysevox, que llenarían así el vacío de los caballos alados realizados por su tío.
1739-1743: El gran escultor Guillaume Coustou talla magistralmente (en mármol de Carrara) los caballos entre 1739 y 1743, superando ampliamente en ejecución a los de su tío; la fuerza y el movimiento, —también la plástica y porqué no decirlo, la modernidad que sugieren los caballos del artista—, así lo demuestran.
1743: En 1743 son expuestos los Caballos de Coustou en el Museo del Louvre de París. Luis XV aprueba los bellísimos caballos realizados por Coustou y éstos son trasladados al abrevadero de los Jardines del Palacio de Marly, aunque no serán llevados hasta 1745.
1794: Por iniciativa y sugerencia del gran pintor Neoclasicista, Jacques-Louis David, los caballos originales realizados por Coustou son trasladados a la Plaza de la Concordia, concretamente, son colocados sobre altos pedestales presidiendo el inicio de la Gran Avenida de los Campos Elisios, que conduce hasta el famoso Arco de Triunfo de la Plaza Charles de Gaulle, antiguamente llamada Plaza de la Estrella. Será en este momento, en 1794, cuando los cuatro caballos originales -la obra de Coysevox (tío) y Coustou (sobrino)-, hacen gala de su fuerza y energía, y se complementan todos juntos en la Plaza de la Concordia.
1984: Debido no sólo a la intemperie, sino al desfile realizado cada año el 14 de julio por las fuerzas armadas francesas que las debilitaba, se decidió proteger las cuatro estatuas originales en el Museo del Louvre de París. Éstas fueron sustituidas por copias en la Plaza de la Concordia.


Retrato del escultor Guillaume Coustou, 1724, por Jacques-François Delyen, Barroco tardío, Óleo sobre lienzo, 130 x 97 cm., Salas de Luis XIV, Palacio de Versalles

La leyenda cuenta que cuando Coustou se encontraba todavía trabajando en uno de los caballos, de pronto se presentó a verlo un sabelotodo, y éste le preguntó, "¿La brida no debería estar más tensa?", a lo que Guillaume le contestó: "Ah, es una pena; si hubieras venido un momento antes habrías visto la brida como deseas. ¡Pero es que estos malditos caballos tienen la boca tan tierna que sólo duró un guiño!"


En la actualidad, los (4) Caballos de Marly (Coustou-Coysevox) pueden admirarse en todo su esplendor en la Sala Cour Marly, Ala Richelieu (Lado noroeste), Esculturas Francesas, del Museo del Louvre de París, Francia.