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Torres de Ciudad Satélite, Luis Barragán-Mathias Goeritz, Naucalpan de Juárez, Estado de México, 1957—1958



Promotor: Autoridades de México
Autores de las Torres de Satélite:
-Arquitecto: Luis Barragán
-Escultor (Artista plástico): Mathias Goeritz
-Colaborador: Jesús (Chucho) Reyes Ferreira (Pintor)
-Ingeniero de construcción: Bernardo Quintana
Encargo: Miguel Alemán en 1956
Diseño: 1957
Construcción: 1957-1958
Presupuesto: $ 3.500.000 de pesos
Material de las estructuras: Hormigón armado policromado (pintado)
Sistema constructivo: Encofrado de madera para el relleno de hormigón
Composición: 5 estructuras triangulares (prismas) de diferentes alturas y tamaños
Colores empleados: Primarios (rojo, azul, y amarillo); Acromático: (blanco)
Concepción: Espiritual, arquitectura emocional, perfil del rascacielos como emblema de modernidad urbana, poética, abstracta, geométrica, plástica, simbolismo, pictórica, escultural, arte urbano, arte en el espacio público
Escala: Gigante, Monumental, Colosal (Las Torres de Satélite, incluso en la actualidad, debido a su gran altura, pueden ser vistas desde numerosos puntos de la ciudad)
Estilo: Minimalismo (Minimal Art)
Tipología: Escultura urbana abstracta
Nombre originario: Glorieta de las Cinco Torres
Nombres alternativos: Torres de Satélite; Torres Satélite;
Torres de Ciudad Satélite; Torres de la Ciudad Satélite
Localización: Ciudad Satélite, Municipio de Naucalpan de Juárez, Estado de México, México

Mucho se ha hablado de la autoría de las famosas Torres de Satélite, de quien fue el verdadero artífice a quien se le ocurrió la idea en un principio, y que provocaron gran enojo entre sus dos principales autores, el arquitecto Luis Barragán, Premio Pritzker (Nobel de la Arquitectura) en 1980, y el escultor y artista plástico Mathias Goeritz. Después de conocer las declaraciones del importante arquitecto, escultor y escritor mexicano Fernando González Gortázar (*1942), quien conoció de primera mano la versión de los tres artistas que concibieron la obra, Luis Barragán, Mathias Goeritz y Jesús (Chucho) Reyes Ferreira, —que se incorporaría más tarde al proyecto—, historia que, porqué no decirlo, tiene bastante cachondeo (no se pierdan el vídeo de Gortázar al pie de esta entrada), yo diría que su diseño debería atribuirse a los tres. Los tres se reunían casi cada día y hablaban largo y tendido sobre el proyecto del monumento, que haría de puerta de entrada al nuevo fraccionamiento o urbanización de Ciudad Satélite. Por este motivo, creo que esta bella escultura urbana de grandes dimensiones, verdadero icono del arte moderno del siglo XX y auténtico hito urbano, no hubiese podido surgir sin la colaboración de alguno de los tres.


arriba, vista aérea (parcial) de Ciudad Satélite que data de 1958, con la urbanización en construcción, en donde se aprecian las Torres de Satélite ya construidas sobre la glorieta alargada y de forma elíptica que figura en primer término, —a la derecha de la imagen—, marcando la entrada a la ciudad por el sur; abajo, las Torres de Ciudad Satélite a finales de 1958.


Definición de Minimalismo (minimal art): "Corriente artística que utiliza elementos mínimos y básicos, como colores puros, formas geométricas simples, tejidos naturales, lenguaje sencillo, etc"; los cinco prismas de las Torres de Satélite, sin duda reúnen y se adaptan bien a estas características.

"El terreno estaba marcado por las líneas ferroviarias que iban hacia el norte. Sería aquí donde se vislumbraría un eje vial —al que se llamó “central”— que conectaría a la capital con Ciudad Satélite y a ésta con la autopista a Querétaro, hasta llegar —después de pasar por Matehuala y Saltillo— a Estados Unidos. Se decidió que Ciudad Satélite se ubicara en el kilómetro 14 de ese Eje Central, conforme al ideal de Pani de crear una ciudad fuera de la ciudad. El gobierno del Estado de México aprobó la construcción de Ciudad Satélite el 9 de enero de 1957. Las labores de construcción empezaron casi de inmediato. Meses después, el 12 de septiembre, Pani dictó la conferencia “México. Un problema, una solución” a “ciudad con límites”, capaz de satisfacer las demandas de sólo un determinado número de habitantes, en este caso no más de 200 000. La demanda del crecimiento demográfico se iría satisfaciendo, según el ideal de Pani, mediante la construcción de otras ciudades similares que formarían una red de órbitas alrededor de la capital".


arriba, Planta General de Ciudad Satélite proyectada por el Estudio de Urbanismo de Mario Pani. Este fraccionamiento formaría parte de una red de ciudades satélite a México D.F. que fueron planificadas por Pani y que nunca se llegaron a construir. No obstante, el desarrollo urbano del fraccionamiento llamado Ciudad Satélite "sentó las bases teóricas para el urbanismo moderno mexicano en el siglo XX".

Para elaborar el plan maestro de Ciudad Satélite, —fundada en 1957, y por influencia del arquitecto austriaco Herman Herrey, experto en planeación vial—, se incorporaron al planeamiento urbano sistemas de solución orgánica y de supermanzanas, que incluyeron un sistema de circuitos dinámicos y curvos sin cruceros. El innovador sistema Herrey, denominado "circumfential traffic" (un sistema vial giratorio continuo), consistía básicamente en que no hubiese un sólo ángulo recto en la urbanización, lo que posibilitaba la total ausencia de semáforos. A la vez que se iba trabajando en el desarrollo urbano con la infraestructura de las calles, se inició el diseño de las Torres de Satélite. En un principio, y por diseño de Luis Barragán, se habían previsto siete torres, pero como suele ser habitual en este tipo de construcciones de obra pública, debido a recortes excesivos en el presupuesto, finalmente fueron construidas cinco estructuras (prismas) de hormigón armado policromadas (pintadas) de vivos colores; no obstante, las Torres de Satélite fueron inauguradas en marzo de 1958.


Ubicación de Ciudad Satélite en el Eje Central (Vial de color rojo), con la red de ciudades satélite a México D.F. (puntos rojos) proyectadas por el arquitecto y urbanista Mario Pani. Es importante señalar que nadie retomaría la idea de construir en México una red de ciudades satélite orbitando a la Capital (México D.F.)

Pero ocurrió que cuatro años después, en 1962, el entonces Gobernador mexiquense, Gustavo Baz, bloqueó el proyecto original. Los terrenos circundantes, que en el planeamiento original se habían quedado libres, se comenzaron a fraccionar y a vender. Como consecuencia de ello, aumentó la población de forma considerable, disminuyendo la capacidad vial. Es importante señalar que el proyecto de urbanización de Ciudad Satélite se pensó para que viviera la clase obrera. Sin embargo, debido al rápido incremento de valor de los terrenos circundantes, —en gran parte debido al monumento proyectado por Luis Barragán y Mathias Goeritz, que revalorizó enseguida el lugar—, ocasionó que la ciudad se expandiera por completo surgiendo nuevos barrios aledaños. A pesar del estrepitoso fracaso de la urbanización, las Torres de Satélite reflejan el espíritu de una ciudad moderna.



izqda., Miguel Alemán Valdés (1900-1983), Presidente de la República de México desde 1946 hasta 1952. Como condición para construir la nueva urbanización en sus terrenos, Alemán pidió erigir un monumento representativo que hiciese de puerta de entrada a la nueva ciudad, y éste le encarga el proyecto (a través de Mario Pani) al famoso arquitecto Luis Barragán. Poco después, Barragán invita a Mathias Goeritz a participar en el proyecto, para el que por primera vez le propone firmarlo juntos. Posteriormente se incorporará al proyecto el pintor y amigo de ambos Jesús (Chucho) Reyes Ferreira. Ese es el origen de la obra.




El entonces todavía Presidente de México Miguel Alemán era, junto con el banquero Luis Aguilar, el propietario de la Finca Los Pirules, unos terrenos situados en Naucalpan de Juárez, Estado de México, localizados al noroeste de Mexico D.F., donde el gobernante tenía su casa de campo; no obstante y como curiosidad, la zona era antiguamente un auténtico cementerio prehispánico. "Nadie sabía esta historia hasta ahora. Había muchísima fauna: víboras de cascabel, águilas, liebres, conejos monteses, ciempiés, tarántulas e incluso viudas negras. El ambiente era totalmente campestre". Cuando Miguel Alemán deja la presidencia y se crea la infraestructura de la autopista México-Querétaro (Eje Central), se dieron las bases para la creación de Ciudad Satélite. De modo que se encargó el Plan Maestro al estudio de Urbanismo del arquitecto Mario Pani para diseñar una nueva Ciudad llamada "Satélite" (a Mexico D.F.) en el contexto de modernización y el proyecto es dirigido por José Luis Cuevas; Pani y Cuevas habían fundado en 1948 el Taller de Planificación y Urbanismo del Banco Internacional Inmobiliario.


arriba, las Torres de Satélite durante el proceso de su construcción en 1957 mediante el sistema constructivo del encofrado de madera para recibir al hormigón, que le daría ese aspecto estriado (no liso) tan característico.

"En su propuesta inicial, Pani concibió dos plazas monumentales, situadas sobre el Eje Central, que marcarían los límites de Ciudad Satélite al sur y al norte, y serían así a la vez puertas y símbolos del conjunto. (en ambas propuestas se aprecia gran interés por la verticalidad). Pani llamó a Barragán, quien a su vez invitó a Goeritz, para diseñar un espacio distintivo, la Plaza Monumental Sur de la nueva ciudad. No debe olvidarse que en su proyecto original la Puerta Sur de Ciudad Satélite funcionaría como una plaza pública. Su 'planeada monumentalidad', tal como dijo Pani, tenía el objetivo de que el conductor redujera la velocidad al observarla, lo cual facilitaría el acceso al circuito interior de Ciudad Satélite por el paso a desnivel. Quizá se debió a la previsión de que en el futuro surgiría una serie de inconvenientes en una plaza pública situada en medio de una arteria vial que, con el tiempo, sería altamente concurrida y de alta velocidad. Es en este momento cuando se deja de definir este espacio como plaza y se empieza a referir como glorieta".


arriba, las Torres de Satélite en 1958, ya concluidas. Tal y como había pedido el Expresidente Miguel Alemán, la obra se erigió incluso antes de construirse las casas. El proyecto original de Ciudad Satélite quedó finalmente como un gran espejismo, ya que la ciudad se expandió rápidamente a partir de 1962 uniéndose literalmente a México D.F., lo que ha motivado que las famosas Torres de Satélite hayan sido absorbidas por la densidad del tejido urbano que las rodea.


arriba, imagen actual de las famosas Torres de Satélite vistas desde el lado oeste, en la que se puede apreciar como la ciudad ha crecido de forma desorbitada sin ningún tipo de orden, absorbiendo totalmente al emblemático monumento; abajo, imagen interior de la torre amarilla (la única torre dividida en dos —por su larga longitud en planta—), en donde se ve como las torres son totalmente huecas y sin techo.



Es importante señalar que Luis Barragán había planteado en un primer momento la idea de hacer una fuente como una especie de estrategia comercial, ya que había que convencer a los posibles compradores de viviendas de que la nueva ciudad contaba con abundancia de agua; no en vano, fueron construidos seis enormes pozos en la zona, que hoy en día todavía siguen abasteciendo de agua a la ciudad. Esta idea de la fuente propició que también se especulara con que en una de las torres se habilitara un mirador de observación, y el resto se pudiesen convertir en enormes tanques (depósitos) de agua.


Después de cambiar su idea de la fuente, Barragán concibió un nuevo diseño mediante siete torres de diferentes colores, —rojo, azul, amarillo, rosa y tres de color marrón (imagen superior)—, siendo la más alta (amarilla) de aproximadamente 200 metros de altura, inspirándose en las Torres de San Gimignano de La Toscana, Italia, pero también en "el perfil del rascacielos como emblema de modernidad urbana". Es también importante señalar que Barragán ya había esbozado esta idea antes de pedir a Goeritz la colaboración en el proyecto.


Los siete elementos verticales del primer diseño de Barragán presentan en mi opinión cierta similitud con El Faro de Monterrey (antes llamado Placa Roja), que el arquitecto inauguraría décadas más tarde en 1984 para conmemorar el Centenario de la Cámara de Comercio de Monterrey. Esta torre vertical está formada por un fino paralelepípedo de apenas 1.83 de ancho x 12.33 m. de largo, de casi 70 metros de altura y color naranja, con terminación en U en uno de sus lados, que por la noche emite un láser de color verde para iluminar el centro de la ciudad; es como una especie de libro de formato muy vertical, similar a los libros de arquitectura sobre rascacielos.


arriba, Mathias Goeritz trabajando en la maqueta del proyecto con su idea de los cinco prismas que sería llevada finalmente a la realidad, y que fue creada enteramente por Goeritz previsiblemente en ausencia de Luis, por encontrarse éste último fuera de México; abajo, escultura de Goeritz titulada "Siete torres poligonales".



En 1956, un año antes de la construcción de las Torres de Satélite (justo antes de concebir el diseño, cuando todavía no se había llegado a una idea definitiva), Mathias Goeritz afirmaba: "me gustaría ver mis bloques parados, enormes, como edificios en un paisaje abierto, para que la gente los pudiera ver desde lejos". Asimismo, Luis Barragán declaraba: "fui a ver el terreno en la salida de la carretera a Querétaro, con una pendiente muy fuerte […], debíamos hacer ahí algo que fuera símbolo de la ciudad y sobre todo que estuviera a la escala de la ciudad. Un punto de referencia, algo que les dijera a todos dónde se encontraban tanto de día como de noche. […] Aún ahora, cuando los días están claros, las Torres de Satélite son visibles desde una buena parte de la ciudad".



A medida que te acercas a las Torres de Ciudad Satélite, pasas a su lado, y finalmente las dejas atrás, la sensación es de pura geometría, gran sorpresa y continuo cambio, y donde la imagen de la escultura nunca es la misma. Las Torres de Satélite presentan "un alto grado de innovación, puesto que marca el principio de una nueva propuesta plástica conocida como el minimal art o minimalismo. La concepción escultórica de las Torres de Satélite pretende ser una combinación de espiritualidad y comunión entre arquitectura, pintura y escultura, al conjugar elementos surrealistas que alteran la percepción del cielo y del entorno, erigiéndose como verdadero arte urbano".


arriba, propuesta presentada a los promotores de la obra (Miguel Alemán y Luis Aguilar) en el estudio de Luis Barragán. Previsiblemente, esta maqueta fue elaborada enteramente por Mathias Goeritz en ausencia de Barragán, por encontrarse éste fuera de México. Según Gortázar, Barragán conoció esta maqueta tan sólo dos horas antes de presentar la propuesta a Aguilar y Alemán. Debido a recortes excesivos en el presupuesto final, Goeritz redujo el proyecto de sitie torres a cinco prismas de diferentes alturas y tamaños situados sobre varias plataformas escalonadas a distintos niveles y rampas. No obstante, las láminas de agua incluidas en la maqueta (no construidas finalmente), son probablemente adición de Luis Barragán después de regresar a México, justo antes de presentarles la idea a los promotores.


arriba, imagen icónica de los dos principales artífices de la obra, el arquitecto Luis Barragán y el escultor Mathias Goeritz, juntos, a los pies de las Torres de Satélite. A pesar del enfado protagonizado por ambos para demostrar la autoría de la obra, la imagen demuestra que los dos artistas estuvieron comprometidos al 100% en todo momento con el proyecto.


arriba, imagen nocturna de las Torres de Satélite en el área metropolitana, en la que gracias a la larga exposición de la fotografía, podemos apreciar como la circulación de vehículos en ambos sentidos envuelven a las famosas torres esculturales, enfatizando su monumentalidad.

La pronunciada inclinación de la plataforma potencia aún más la sensación de que las torres apuntan al cielo. No obstante, la distancia a la que observamos el monumento juega un papel fundamental en la composición, ya que si nos situamos a cierta distancia desde las inmediaciones (cualquier lado): norte, sur, este u oeste, da la sensación de que nos encontremos ante cinco paralelepípedos de diferentes alturas y tamaños. Si embargo, para apreciar realmente la sensación de que las torres apuntan hacia el cielo, —tal y como deseaba Mathias Goeritz, a modo de "oración plástica"—, debemos acercarnos al monumento por el sur, y especialmente cuando pasamos en vehículo justo a su lado o nos situamos a los pies de las torres sobre la plataforma.


arriba, Torres de San Gimignano, La Toscana, Italia. Mathias Goeritz sobre las Torres de San Gimignano: "Su originalidad está en ser parte de edificios y al mismo tiempo 'poemas plásticos', monumentos tributados a Dios".

Las Torres de Ciudad Satélite están inspiradas en las Torres de San Gimignano (La Toscana, Italia), pero también en varias esculturas previas que Mathias Goeritz había presentado poco antes en una exposición en la ciudad de Nueva York, y que estaban formadas por varios elementos verticales de madera, no geométricos. Además, el pintor y amigo de ambos Chucho Reyes (colaborador y asesor en el proyecto) aportó y les dio la idea de construir algo parecido al Skyline de la ciudad de Nueva York en 1957 con el perfil de los edificios (rascacielos de la época) en el crepúsculo (imagen inferior). De modo que el resultado final llevado a la realidad, -coincido plenamente con Gortázar-, no pudo ser concebido sin la aportación de alguno de los tres.



Con el presupuesto final, que ascendió a 3,5 Millones de pesos, se construyeron cinco torres (prismas) sobre una plataforma ligeramente inclinada, tal y como las conocemos a día de hoy. El hecho de construir tan sólo las cinco torres y no las plataformas escalonadas y rampas, —junto con los espejos de agua, idea de Barragán—, no empañó para nada el proyecto, ya que se convirtieron de inmediato en uno de los mejores ejemplos de arte moderno y contemporáneo en el contexto urbano. Además, aparte de que son pioneras en el mundo por comenzar un nuevo movimiento artístico llamado minimal art o arte minimalista, las Torres de Satélite están consideradas como "la escultura urbana más importante del siglo XX".


En 2012, con Felipe de Jesús Calderón Hinojosa como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, el conjunto conocido como Torres de Satélite fue declarado "Monumento Artístico" pasando a formar parte del Patrimonio Artístico de la Nación; abajo, foto histórica de las Torres de Ciudad Satélite desde la explanada, con la torre oeste (izqda.) ya pintada de color azul; la figura humana nos aclara la escala gigante del monumento, adquiriendo una dimensión universal. Las torres apuntan al cielo, como dos manos unidas en oración.



Las famosas Torres de Ciudad Satélite están diseñadas para ser observadas desde los vehículos a cierta velocidad, pero también a sus pies sobre la gran plataforma inclinada. De este modo, la obra se convirtió no sólo en un sitio de paso, sino también en un lugar de encuentro y recreo. Además, el bellísimo conjunto escultural erigido sobre la alargada glorieta en el área metropolitana, no pasa desapercibido para nadie que visite este lugar. Uno de los co-autores de la obra, Mathias Goeritz, era un artista con un sentido muy espiritual, y consideraba la figura geométrica del triángulo como algo perfecto. Al llevar la figura del triángulo a las tres dimensiones, se convertía en un prisma. Al caminar a los pies de la escultura, Goeritz quería que las torres apuntaran hacia el cielo, llevando la obra a la cuarta dimensión. "Las Torres de Satélite para mí eran pintura, eran escultura, eran arquitectura emocional... Para mí, absurdo romántico dentro de un siglo sin fe, han sido y son un rezo plástico", Mathias Goeritz.


arriba, espectacular vista contrapicado. La percepción visual de las torres es totalmente distinta en función del punto de vista desde el que las observamos, resultando una obra escultórica totalmente dinámica y cambiante.

"El conjunto se distingue por la utilización de materiales representativos de la vanguardia arquitectónica contemporánea como el hormigón (concreto) armado y la gama cromática representativa del gusto popular mexicano. Por otro lado, el estriado de las torres, obtenido con los tableros de encofrado del hormigón, les proporciona cierta cualidad de naturalidad y fuerza. Finalmente, el conjunto se levanta sobre una gran plancha de hormigón que presenta una ligera inclinación, lo que permite que se haga valer el principio de la cuarta dimensión, ya que los prismas parecen modificar su tamaño a medida que la mirada transita en el lugar".


arriba, replanteo con el diseño geométrico (triangular) de las torres, para entender mejor el concepto del proyecto; el norte, a la derecha de la imagen.

Los cinco triángulos isósceles en planta, quedan inscritos dentro de otro triángulo gigante, —también isósceles (dos lados iguales y uno desigual)—, y el perímetro de este último coincide con uno de los lados de las torres roja (lado este), azul (lado oeste) y blanca (lado norte) más alta. No obstante, el triángulo gigante, -de aproximadamente 170 metros de longitud-, pasa tangencialmente por uno de los vértices de la torre blanca más baja, concretamente por su vértice nordeste. Asimismo, el triángulo amarillo, con mayor longitud en planta, 25,86 metros, se sitúa en el eje del triángulo gigante, al norte, en medio de las otras torres. A medida que se recorre la obra, bien en coche, o bien a pie desde la plataforma, la perspectiva visual cambia continuamente, lo que hace que la visión que tengamos sobre las torres nunca sea la misma y que por tanto no podamos quedarnos con una imagen única.


"El arte en general, y naturalmente también la arquitectura, es un reflejo del estado espiritual del hombre en su tiempo. Sólo recibiendo de la arquitectura emociones, el hombre puede volver a considerarla como un arte", Mathias Goeritz

Debido a su gran altura, —no olvidemos que las Torres de Satélite bien podrían asemejarse al volumen de algunos edificios de tamaño medio—, el hormigón armado aporta a las estructuras gran rigidez para contrarrestar los posibles movimientos producidos por el fuerte viento aportándoles mayor estabilidad. Los colores primarios, rojo, azul y amarillo, y el acromático, blanco, junto con la superficie estriada -que proporciona a las torres cierta naturalidad y fuerza expresiva-, aparte de darle al conjunto artístico y monumental una magnífica plástica escultural, le confieren a la obra gran carácter y personalidad.



Características y dimensiones de las Torres Satélite:

TORRE 1 (Roja) 43,76 metros de altura; 14,88 metros en planta; Sup.= 1.547,55 m²
TORRE 2 (Blanca) 37,47 metros de altura; 7,07 metros en planta; Sup.= 717,74 m²
TORRE 3 (Azul) 36,14 metros de altura; 13,47 metros en planta; Sup.= 1.160,94 m²
TORRE 4 (Amarilla) 31,42 metros de altura; 25,86 m. en planta; Sup.= 1.846,77 m²
TORRE 5 (Blanca) 53,89 metros de altura; 11,93 metros en planta Sup.= 1.627,15 m²
Sup. total de las cinco torres= 6.900 m²
-Todos los triángulos son isósceles (2 lados iguales y uno desigual)
-El prisma amarillo, con mayor longitud en planta, queda dividido en dos mediante otro muro de hormigón
-Ausencia de techo en cada prisma
-El aspecto estriado de las torres se debió a los tablones (varillas) de madera de aproximadamente un metro de altura que sirvieron de encofrado para recibir el hormigón.
-El exterior de las torres fue pintado con colores puros (primarios), mientras que el interior de los prismas se dejó de hormigón visto.


arriba, vista de las Torres de Satélite desde la plataforma inclinada en su lado norte, en la que gracias a las figura humana, podemos apreciar la escala gigante del monumento. Una puerta de acceso peatonal se habilitó en cada prisma en su cara norte, además de una escalera interior para subir hasta la cúspide.

Los colores actuales de las Torres de Satélite, primarios: rojo, azul y amarillo, y el acromático: blanco, fueron idea de Barragán. El famoso arquitecto solía inspirarse en este complemento de la arquitectura ojeando libros de pintura surrealista; no obstante, también existe cierta similitud con los colores primarios elegidos como base por la Bauhaus, una escuela de diseño, arte y arquitectura, que junto con un pequeño número de arquitectos como Walter Gropius, Mies van der Rohe, Philip Johnson o Le Corbusier, entre otros, sentaron las bases del estilo internacional. Además, queda claro, claro está, el deseo de Mathias Goeritz de pintar las torres con diferentes tonos naranjas, color complementario del azul, en alusión al cielo, tal y como él mismo sugirió en 1966 con motivo de los Juegos Olímpicos.


El importante monumento, localizado en el Municipio de Naucalpan de Juárez (Estado de México), desde el principio ofreció una bella estampa en cuanto llegabas al lugar, convirtiéndose en un importante punto de orientación y de referencia para los transeúntes.

Los colores del primer pintado en 1958 después de secado el hormigón fueron: 1 torre roja, (3 torres blancas) y 1 torre amarilla (imagen superior). Después del primer pintado, a finales de 1958 y por una decisión arbitraria, se decidió repintar una de las torres blancas (concretamente la oeste) por el color azul. Este cambio propició el total rechazo de Mathias Goeritz, quien manifestó que no contrastaría bien con el cielo azul. Además, Goeritz había planeado incluir una serie de flautas y silbatos en lo alto de las torres para que produjesen ciertos sonidos a modo de juguete de viento, —idea descartada finalmente por sus promotores—, que demuestra que las torres fueron concebidas con un carácter puramente emocional y también espiritual.


"El color es un complemento de la arquitectura, sirve para ensanchar o achicar un espacio. También es útil para añadir ese toque de magia que necesita un sitio. Uso el color, pero cuando diseño, no pienso en él. Comúnmente lo defino cuando el espacio está construido. Entonces visito el lugar constantemente a diferentes horas del día y comienzo a ‘imaginar color’, a imaginar colores desde los más locos e increíbles. Regreso a los libros de pintura, a la obra de los surrealistas, en particular De Chirico, Balthos, Magritte, Delvaux y la de Chucho Reyes. Reviso las páginas, miro las imágenes y las pinturas y de repente identifico algún color que había imaginado y entonces lo selecciono", Luis Barragán

Más tarde, coincidiendo con la celebración de los Juegos Olímpicos de México 1966, se preguntó a Mathias Goeritz de qué color querría pintar nuevamente las torres. Éste, sugirió que se pintaran de diferentes tonalidades naranjas, ya que contrastarían de forma bella con el cielo azul, por tratarse de su color complementario. De modo que en 1966 se produce la primera restauración con los colores naranjas.



Pero ocurrió que la pintura vinílica de tonos naranjas propuesta por Goeritz tan sólo duró dos años, adquiriendo feas tonalidades grises (imagen inferior). Esto motivó que en 1968 se llevara a cabo una nueva restauración con un nuevo pintado de las torres, aunque retomando los colores originales: 1 torre roja, 2 torres blancas, 1 torre azul y 1 torre amarilla.



En 1989 se produce un nuevo repintado de las torres y ya en 2007, para conmemorar el 50 Aniversario de la construcción de las Torres de Satélite se produce una nueva y exhaustiva restauración, en la que se despinta totalmente la pintura antigua mediante chorro de arena y agua y se vuelven a pintar las torres manteniendo los colores originales. Además, la base de las torres se pinta con una pintura especial antigraffiti, que en caso de reparar la zona afectada, no daña en absoluto la última pintura aplicada. No obstante, la pintura está diseñada expresamente para que pueda durar al menos 20 años. Como curiosidad, se necesitan aproximadamente 6.800 litros de pintura líquida para pintar las Torres de Ciudad Satélite.


"El arte es una creación humana; una creación viva aunque sus creadores hayan muerto hace miles de años. La obra de arte se reconoce precisamente por su vida propia", Mathias Goeritz.

Los "rascacielos monolíticos", -que diría Gortázar-, aunque restaurados, son en realidad las ruinas y el vivo testimonio de un proyecto fracasado de urbanización residencial llamado "Ciudad Satélite". Estructuras simbólicas que se erigen espléndidas en la trama urbana como testigos fehacientes de la construcción masiva de edificaciones en sus alrededores de forma descontrolada, que echaron por tierra un gran proyecto de "ciudad fuera de la ciudad" que había sido ideado de forma magistral con gran esfuerzo y dedicación por el Taller de Urbanismo de Mario Pani. Sin embargo, aunque de forma independiente, y como auténtico emblema de este lugar, debido a la gran calidad arquitectónica que atesora, la historia ha querido que el conjunto artístico conocido como "Torres de Satélite" haya conseguido sobrevivir con nota muy alta el transcurrir de los años, conservando intactas sus expresivas cualidades intrínsecas, además de su elegante presencia y gran fuerza plástica, —aportando identidad propia a la zona—, erigiéndose como uno de los mejores ejemplos de arte moderno y contemporáneo en el contexto urbano. La arquitectura debe ser un auténtico espectáculo visual y una fuerza permanente, y las obras extremadamente icónicas, como las Torres de Ciudad Satélite, lo demuestran.


"Creo en la arquitectura emocional, es muy importante para los seres humanos que la arquitectura se mueva por su belleza, sé que hay muchas soluciones técnicas para un problema, pero la más válida de ellas es la que ofrece al usuario un mensaje de belleza y emoción. Esto es la arquitectura", Luis Barragán

Mis conclusiones sobre la autoría de las Torres de Ciudad Satélite:

Los elementos verticales del monumento (inspirados en las Torres de San Gimignano), son en mi opinión idea de Barragán, pero también de Mathias Goeritz porque, aparte de que éste último también había visitado la preciosa campiña de La Toscana, ya había presentado poco antes en una exposición en Nueva York una escultura formada por varios elementos verticales de madera (no geométricos), de los cuales había escrito un texto en el que decía: "me encantaría ver estas esculturas del tamaño de un edificio". No obstante, la idea de los elementos verticales también fue idea de Chucho Reyes (colaborador en el proyecto y amigo de ambos), ya que les dio la idea de crear algo parecido al skyline de la ciudad de Nueva York con los edificios en el crepúsculo; seguramente esta idea de Chucho ocurrió justo antes de que Mathias hiciera la maqueta definitiva del proyecto con los cinco prismas.

Queda claro que Mathias hizo enteramente la maqueta de los cinco prismas en ausencia de Luis, por encontrarse éste fuera de México, aunque sin los espejos de agua, que Barragán añade previsiblemente justo antes de presentarle la idea a los promotores, y que ni siquiera son construidos. Después de cambiar su idea de la fuente, con su primer diseño, —y antes de invitar a Mathias a participar en el proyecto—, Barragán ya había esbozado un dibujo con siete finos paralelepípedos (torres) de colores, muy similares en volumetría al Faro de Comercio de Monterrey (de planta rectangular muy alargada, muy parecidos al perfil de un libro), mientras que Mathias introdujo la figura geométrica simple del triángulo en planta, que llevándolo a las tres dimensiones, se convertía en un prisma. Por tanto, la forma triangular de las torres habría que atribuírsela a Goeritz.


Este primer diseño de Luis Barragán es clave en mi opinión para entender la total co-autoría (Luis Barragán-Mathias Goeritz) de las Torres de Ciudad Satélite.

Pero si miramos detenidamente el primer diseño de Barragán con las siete torres de diferentes colores, —rojo, azul, amarillo, rosa y tres de color marrón—, nos daremos cuenta de que Goeritz fue muy astuto al basarse en este primer diseño de Luis para realizar la maqueta de sus cinco prismas, unificando las tres torres más bajas de color marrón a una sola, (hoy se corresponderían con la torre amarilla con mayor longitud en planta), que reducían el proyecto de siete a cinco torres por recortes en el presupuesto, además se reducir notablemente la altura de las torres por el mismo motivo. El planteamiento de Goeritz sería muy similar al de Barragán, únicamente variando los colores de las torres. La disposición y el orden final de las mismas presidiendo la entrada a la ciudad por el sur es prácticamente idéndica a la propuesta de Luis. Esta teoría demostraría la total co-autoría de la obra (Luis Barragán-Mathias Goeritz), que tanto ha dado que hablar.

En cuanto a los colores primarios elegidos finalmente: rojo, azul y amarillo, y el acromático: blanco, fueron idea de Barragán, ya que Mathias siempre quiso pintar las torres de diferentes tonalidades naranjas para que contrastasen bien con el cielo azul, por ser su color complementario. La arquitectura siempre ha sido una labor de colaboración, y en mi opinión, coincido plenamente con Gortázar, las Torres de Ciudad Satélite no hubiesen podido ser concebidas sin la aportación de alguno de los tres. Resumiendo, la idea de los elementos verticales fue idea de los tres. La idea final de los prismas es obra de Mathias Goeritz, ya que Barragán había previsto en su primer diseño siete torres muy altas formadas por finos paralelepípedos, la más alta de aproximadamente 200 metros de altura. Por tanto, en mi opinión Goeritz se basó claramente en el primer diseño de Luis para crear el proyecto de las Torres de Ciudad Satélite, variando los rectángulos alargados en planta ideados por Luis, sustituyéndolos por la figura geométrica simple del triángulo.




izqda., Luis Barragán y Mathias Goeritz (los dos principales artífices de las Torres de Satélite) posando en la Casa-Estudio de Luis Barragán, proclamada en 2004 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Antes de trabajar juntos en el proyecto de las Torres de Ciudad Satélite, los dos artistas ya habían colaborado en los Jardines del Pedregal en 1951 y los Jardines del Bosque en Guadalajara en 1957.



Cronología de las Torres de Ciudad Satélite:

1948 El arquitecto y Urbanista Mario Pani, funda, junto a José Luis Cuevas, el Taller de Planificación y Urbanismo del Banco Internacional Inmobiliario.
1956 El Expresidente Miguel Alemán acepta que se construya en su finca llamada Los Pirules una nueva ciudad llamada Satélite, aunque como condición, pide que se construya un monumento emblemático que hiciese de puerta de entrada a la ciudad. La futura urbanización, que se situaría en el kilómetro 14 de la Autopista México-Querétaro (en el Eje Central) es encargada al estudio de Urbanismo de Mario Pani.
1957 El Gobierno del Estado de México aprueba la construcción de Ciudad Satélite el 9 de enero de 1957. Las labores de construcción empezaron casi de inmediato.
-Pani proyecta dos plazas públicas en el Eje Central, una al sur, para dar la bienvenida a la ciudad, (donde finalmente fueron erigidas las Torres de Satélite), y otra al norte (para abandonar la ciudad) que finalmente no fue construida debido al lamentable y estrepitoso fracaso de la urbanización.
Nota: Para construir el monumento emblemático que pedía Miguel Alemán, Pani encarga al arquitecto Luis Barragán este proyecto, quien a su vez contacta con el escultor y artista plástico Mathias Goeritz, con el que ya había trabajado en dos proyectos anteriormente, la escultura para la entrada del fraccionamiento Jardines del Pedregal, El animal del Pedregal (1951) y los Jardines del Bosque en Guadalajara (1957).
-Encargo del proyecto a Luis Barragán por Miguel Alemán a través de Mario Pani.
-Después de hacer varios bocetos inspirados en las torres de San Gimignano, Luis Barragán invita a Mathias Goeritz a participar en el proyecto.
-Por primera vez, Luis ofrece a Mathias firmar una obra juntos.
-Posteriormente se incorpora al proyecto el pintor y amigo de ambos Jesús (Chucho) Reyes Ferreira.
-En ausencia de Luis Barragán (por estar de viaje fuera de México), Mathias Goeritz hace enteramente el proyecto de las Torres de Ciudad Satélite mediante una maqueta que Luis conoce tan sólo dos horas antes de presentársela a los promotores, y que consistía en cinco grandes prismas de diferentes alturas y tamaños situados de forma aleatoria sobre varias plataformas a distintos niveles y rampas. Previsiblemente, Luis Barragán añade una lámina de agua a la maqueta creada por Goeritz que finalmente no es construida, al igual que los diferentes desniveles y juguetes de viento.
Mayo de 1957 Inicio de la construcción de las Torres de Ciudad Satélite.
Agosto de 1957 Surge un problema estructural en la torre denominada E.
Noviembre de 1957 Fin de la construcción de las estructuras (sin pintarlas)
1957-1958 Se deja tres meses secar el hormigón antes de proceder al primer pintado (3 torres blancas, 1 torre roja y 1 torre amarilla).
Nota: En un principio se barajó la posibilidad de pintar las cinco torres de color naranja, pero debido al alto coste que iba a requerir su iluminación, se decidió pintar 3 torres de blanco, 1 torre de amarillo y 1 torre roja, colores con los que fueron presentadas las torres por primera vez en los primeros meses de 1958.
Febrero de 1958 Se procede al primer pintado de las torres (Colores elegidos: 3 torres blancas, 1 torre roja y 1 torre amarilla).
Marzo de 1958 Inauguración de las Torres de Ciudad Satélite. La obra se convierte de inmediato en un auténtico hito urbano, sale en todos los medios de comunicación a nivel internacional, y marca el comienzo de una nueva corriente artística denominada Minimalismo (minimal art).
Diciembre de 1958 A finales de 1958 y por una decisión arbitraria, una de las torres blancas, concretamente la oeste, es pintada de color azul, cosa que disgusta bastante a Mathias Goeritz, por considerar que no iba a contrastar bien con el cielo azul.
1962 El entonces gobernador mexiquense, Gustavo Baz, bloquea el proyecto original de Ciudad Satélite. Los terrenos circundantes, que en el planeamiento original proyectado por el estudio de urbanismo de Mario Pani se habían quedado libres, se comenzaron a fraccionar y a vender. Como consecuencia de ello, aumentó la población de forma considerable, disminuyendo la capacidad vial. El proyecto es todo un fracaso, y a partir de ese momento nadie más retoma la idea de Crear una red de ciudades satélite a la Capital de México DF.
1966 Con motivo de los Juegos Olímpicos de México (1966) se le pregunta a Mathias Goeritz de qué color querría pintar nuevamente las torres, y éste sugiere de varias tonalidades naranjas, ya que contrastarían bien con el azul del cielo por tratarse de su color complementario.
Nota: Por deseo de Goeritz se pintan nuevamente las Torres con diferentes tonos naranjas pero la pintura vinílica tan sólo dura 2 años adquiriendo feas tonalidades grises.
1968 La empresa Nervión vuelve a pintar las torres con los colores originales (1 torre azul, 1 torre roja, 2 torres blancas, 1 torre amarilla)
1988 Firma de un acta de acuerdo de co-autoría de las Torres de Satélite entre Mathias Goeritz y Luis Barragán ya algo enfermos al final de sus vidas.
1989 Nuevo repintado (1 torre azul, 1 torre roja, 2 torres blancas, 1 torre amarilla).
2007 Coincidiendo con el 50 Aniversario de las Torres de Ciudad Satélite, se lleva a cabo una última y exhaustiva restauración mediante un nuevo pintado de las torres manteniendo nuevamente los colores originales (1 torre azul, 1 torre roja, 2 torres blancas, 1 torre amarilla).
Nota: En el último proceso de restauración llevado a cabo entre 2007 y 2008 se despintan totalmente las torres mediante chorro de arena y agua para no dañar el hormigón. Además, se aplica una pintura especial anti-graffiti en la parte más baja de la torres con la que se consigue eliminar éste sin dañar la pintura original. No obstante, esta última pintura aplicada está diseñada expresamente para que dure al menos veinte años.
2010 "Vecinos aguerridos. La Asociación de Colonos de Ciudad Satélite fue fundada en 1960 y desde entonces se convirtió en la más fuerte organización vecinal de la Zona Metropolitana del Valle de México. A pesar de su antigüedad, demostró su fuerza cuando en 2010 retrasó por varios meses la construcción del Viaducto Bicentenario (segundo piso en Periférico norte) por oponerse a que esa vialidad pasara a un costado de las Torres de Satélite. Finalmente, el Gobierno del Estado de México y la empresa constructora OHL replantearon el proyecto lográndose que el viaducto bajara a nivel de calle al pasar junto al monumento".
2012 Con Felipe de Jesús Calderón Hinojosa como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, el conjunto conocido como Torres de Satélite es declarado "Monumento Artístico" pasando a formar parte del Patrimonio Artístico de la Nación.
Hoy "los capitalinos llaman genéricamente Satélite a una zona más amplia que comprende varios de los fraccionamientos y colonias aledañas que se construyeron adyacentes a la traza original de Ciudad Satélite en los años siguientes como Lomas Verdes, Arboledas, Echegaray, entre otros barrios".


Vídeos


Charla de Fernando González Gortázar sobre la historia de la autoría de las Torres de Satélite


Anuncio promocional (de la época) de Ciudad Satélite


Vídeo de las Torres de Ciudad Satélite (actualmente) hecho con un drone


Dedicatoria y agradecimientos: Esta entrada está dedicada con todo el cariño del mundo al pueblo mexicano (México es el segundo país, tan sólo por detrás de España, con mayor número de visitantes asiduos a este blog), a todos los amantes de la arquitectura, la escultura y el arte en general, y en especial a los dos principales artífices de la obra, el arquitecto Luis Barragán y el escultor Mathias Goeritz, quienes gracias a su bello trabajo, nos han regalado una de las obras de arte más importantes y representativas del siglo XX. Asimismo, me gustaría dar las gracias al gran arquitecto Fernando González Gortázar (personaje al que admiro profundamente), -quien conoció de primera mano la versión de ambos artistas-, ya que sin las valiosas declaraciones que aporta en el vídeo que incluyo no hubiera sido posible crear este documento.

Espero haber podido aclarar un poco más si cabe la historia de este importantísimo monumento emblemático localizado en Naucalpan, Estado de México. Mi intención -como siempre hago- no ha sido otra cosa que darlo a conocer. También considero que ha sido un trabajo científico muy interesante y de investigación, muy gratificante, si tenemos en cuenta que ha sido concebido básicamente para llegar a comprender y entender mejor el monumento, y donde, como te habrás dado cuenta, se me ha hecho inevitable hablar de la autoría de la obra. Si te ha gustado este artículo y quieres hablar sobre las Torres de Ciudad Satélite, aportar algún otro dato relevante que no se incluye en este artículo, o para cualquier otra cuestión relacionada con esta obra o con mi trabajo, por favor, no dudes en escribirme a jmhdezhdez@gmail.com y estaré encantado de ayudarte.




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Psique reanimada por el beso del amor, por Antonio Cánova, Mármol blanco, (Neoclasicismo), Museo del Louvre, París, Francia, 1786-1793



Cliente: John Campbell (Lord Cawdor)
Escultor: Antonio Cánova
Nombre Oficial: Psique reanimada por el beso del amor
Nombre alternativo: Eros y Psique
Tema: Mitológico
Material: Mármol blanco de Carrara
Técnica: Talla
Dimensiones: 155 x 168 cm.
Estilo: Neoclásico
Tipología: Grupo escultórico de bulto redondo
Localización: Museo del Louvre, París, Francia


Eros y Psique protagonizan una de las más bellas y tiernas historias de la mitología griega. La maravillosa historia, —narrada por una anciana con la intención de mitigar los temores de una jovencita a quien el destino había preparado funestos sucesos—, quedó inmortalizada en "Las Metamorfosis" de Apuleyo, o también conocida como el "Asno de Oro" de Apuleyo, única novela latina completa que se conserva, que fue creada por el escritor romano más importante del siglo II a. C. Lucio Apuleyo (125 d. C.-180 d. C) como una adaptación de un original griego. La preciosa historia cuenta que Psique era la menor y más hermosa de tres hermanas hijas de los Reyes de Anatolia (Turquía). A pesar de que sus dos hermanas mayores poseían gran atractivo y estaban bien proporcionadas, su belleza no podía compararse ni de lejos con la de Psique. La muchacha era tan bella, que provocó los celos de la mismísima Afrodita (Venus), la Diosa de la belleza. Para vengarse de su competidora, Venus ordenó a su hijo alado Eros (Cupido), que visitara a la joven y le clavase una flecha maligna que la hiciese enamorarse del hombre más feo, cruel y detestable del inframundo. Para cupido (el dios del amor), un trabajo de este tipo era coser y cantar.


El nacimiento de Venus, 1879, por William-Adolphe Bouguereau, Óleo sobre lienzo, 300 x 125 cm., (Academicismo), Museo de Orsay, París (FR). Desde la antigüedad, el cabello largo de la mujer ha sido siempre símbolo de gran belleza, y tanto Venus (Afrodita), como Psique (el alma), aparecen representadas de forma magistral por diferentes pintores del Neoclasicismo con una melena larga y suelta por debajo de la cintura o también con un recogido.

A pesar de que sus hermanas poseían una discreta belleza, éstas ya se habían casado. Sin embargo, Psique, la más bella entre las bellas, que había alcanzado una enorme fama mucho más allá del reino, y a la que todos contemplaban, todos admiraban, todos adoraban, y echaban flores por donde quiera que pasara, nadie le pedía matrimonio. El padre de Psique, preocupado y en la desesperación por ver a su hija soltera a pesar de su belleza, consultó el oráculo que Apolo (fundador de la ciudad) tenía en Mileto. La respuesta no presagiaba nada bueno para la joven, ya que el oráculo predijo que el rey tendría que subirla a la roca del monte más alto y una vez allí, un ser oscuro, despiadado, y horrible que solía vagar por el cielo se la llevaría para siempre. De modo que el padre (el rey de Anatolia), muy a su pesar y haciendo caso al oráculo, subió a Psique a la roca más alta que pudo encontrar. Llorando y temblando de miedo por saber el triste final que le esperaba, de repente Psique sintió una suave brisa de poniente que la despegó del suelo y se la llevó plácidamente hasta un valle de césped florido. Se trataba de Cupido, (el dios del amor), quien después de llegar a la roca donde ésta se encontraba, siguiendo las órdenes de su madre Afrodita (Venus), —pero herido por sus propias flechas—, se enamoró locamente de ella llevándosela a un precioso castillo donde la visitaba cada noche.


El rapto de Psique, 1895, por William-Adolphe Bouguereau, Óleo sobre lienzo, 209 x 120 cm., (Academicismo), Colección Privada. Psi (Ѱ), es la vigésimo tercera letra del alfabeto griego y es asociada a la Psicología. Es representada con el símbolo de una mariposa. No obstante, la letra Ѱ (Psi) representa el propio cuerpo de la mariposa. Tal y como puede verse en el espléndido lienzo de Bouguereau, Psique (el alma femenina) aparece representada con unas alas de mariposa.



Significado del símbolo Ѱ (Psi) y su relación con la mariposa: « El símbolo consta de una mariposa cuyo cuerpo lo constituye la letra griega Psi (Ѱ). La figura de la mariposa presenta un leve giro con sentido dinámico. El símbolo reúne significados tradicionales (de la mitología griega) y contemporáneos a la vez. La palabra “PSIGE” antes de los presocráticos (Se dice de los filósofos griegos anteriores a Sócrates y de su filosofía) significaba solamente “mariposa”. De hecho, la letra Ѱ (psi) es el dibujo estilizado de una mariposa. Posteriormente, el termino “psigé” se utilizó con significado de “soplo”, “aliento” (alma). Los griegos creían que cuando moría un humano y exhalaba su último aliento, éste abandonaba los despojos corporales volando en forma de mariposa. »

Después de conocer su nuevo y acogedor hogar, Cupido le advirtió a Psique que nunca podría ver su rostro, ya que si descubría el secreto, éste se marcharía para siempre y nunca más volvería a verlo. Cupido visitaba a Psique todas las noches, y allí vivían grandes momentos de amor apasionado. Con el tiempo, Psique empezó a echar de menos a sus hermanas, por lo que pidió a su amado monstruo que le dejase verlas, pero éste siempre se negaba. Más tarde, sus hermanas se enteraron de la historia de Psique. ¿Como va a ser que nuestra hermana no conoce el rostro de su esposo?, se preguntaron. Si no quiere revelar sus rasgos físicos es porque será un ser horrible y tremebundo, un monstruo en toda regla. Después de mucha insistencia, amenazas y disputas, Cupido finalmente aceptó, pero le advirtió a Psique que sus hermanas intentarían separarles. Al llegar al maravilloso Castillo, sorprendidas por ver la vida tan agradable y placentera que llevaba, —el lugar contaba con habitaciones de mármol, piedras preciosas y todo lujo de detalles—, se sintieron tan desdichadas debido a sus peores vidas que en su envidia, idearon un plan para desenmascarar a su amado monstruo. Al regresar al reino ocultaron todos los privilegios que poseía su hermana y siguieron con sus llantos y suspiros, ya que se suponía que Psique estaría muerta o por lo menos aún desaparecida.


Cupido y Psique, 1817, por François-Édouard Picot, Óleo sobre lienzo, 233 x 291 cm., (Neoclasicismo), Museo del Louvre, París (FR)

Una noche, siguiendo con esmero el plan ideado por sus hermanas, —éste consistía en guardar una navaja bajo la cama con la intención de degollar al monstruo mientras dormía—, Psique, movida por la curiosidad, se acercó al lecho de amor con una lámpara de aceite. Lo primero que vio fue un arco y un carcaj de flechas delante de la cama. Como quería mirar y curiosearlo todo, cogió una de las flechas y en un descuido se pinchó con su afilada punta, lo que provocó irremediablemente que se enamorase de Cupido. En su afán por ver más de cerca a su ahora eterno amado, (al final y para su sorpresa, afortunadamente no se trataba de un monstruo sino nada menos que de Cupido, el dios del amor), de repente, una mala suerte hizo que cayeran unas gotas de aceite sobre su hombro, y éste, dolorido, despertó. Sintiéndose traicionado, (Cupido había sido descubierto), huyó emprendiendo el vuelo no sin antes reprender a Psique por no haber cumplido el trato acordado, quien se quedó aturdida y perpleja en el suelo por el desastre ocurrido. Entonces, una gaviota informó a Venus del estado de su hijo y también del abandono que todos sufrían tanto de Venus como de Cupido. Estoy segura de que mi hijo anda envuelto en amores, dijo Venus enfadada. ¿Cómo se llama la joven?, preguntó al ave. No estoy segura, pero creo que se llama Psique. Al conocer la noticia, Venus visitó a su hijo, quien se hallaba malherido y sufriente. Después de curarle las heridas, le juró a Cupido que Psique pagaría por ello.


Cupido y Psique, 1707-1709, por Giuseppe Maria Crespi, Óleo sobre lienzo, 130 x 215 cm., (Barroco), Galería de los Uffizi, Florencia, La Toscana, Italia

Después de apresarla, entre insultos, maltratos y vejaciones, Venus (la Diosa de la belleza) sometió a Psique a diversas pruebas que debía superar si quería volver a ser libre y recuperar a Cupido. Después de los acontecimientos, —Venus (Afrodita) había perdido un poco de atractivo—, la última prueba que le impuso consistía en bajar al infierno con un jarrón para llenarlo de un poco de hermosura de Proserpina (la diosa del Infierno) con la estricta prohibición de no abrirlo. Al pensar que moriría en el infierno, Psique subió a una torre muy alta para suicidarse, pero ésta (la torre), le aconsejó que no lo hiciera y de entre muchos de los consejos que le dio para volver a casa sana y salva, le dijo que bajo ningún concepto se le ocurriera abrir el jarrón. Así pues, después de abandonar su idea suicida, Psique partió su camino hacia el infierno para reunirse con Proserpina. Después de conseguir su objetivo, y mientras regresaba, una gran curiosidad hizo en ella que finalmente lo abriera. Cómo el jarrón no encerraba la hermosura de Proserpina, sino un sueño infernal, bastante parecido a la muerte, Psique cayó al suelo como muerta. Cupido, ya recuperado de sus heridas y en el afán por recuperar a su amada, la buscó sin cesar hasta encontrarla. La escultura de Cánova representa el momento "en que Eros (el amor) acude a despertar a Psique (el alma), del profundo sueño en el que había quedado sumida tras haber abierto el jarrón que le había entregado Proserpina, la diosa del Infierno, mujer de Plutón".


El círculo que forman los brazos de ambas figuras enmarcan el beso apasionado en el que están a punto de fundirse tras el reencuentro, convirtiéndose en el foco de atención más fuerte en la composición. A su vez, existe un realismo idealizado de los personajes mitológicos. Sus rostros transmiten gran emoción, pero una emoción contenida, que anticipará el romanticismo de Rodin que está por venir; abajo, vista posterior, donde se aprecia el jarrón y el carcaj de flechas que porta Cupido.



Antonio Cánova (1757-1822), el mejor escultor de su tiempo, —máximo exponente de la escultura neoclásica—, hizo varias versiones de Eros y Psique, y entre ellas, la que se exhibe espléndida en el Louvre, como su versión magistral. La obra fue realizada por encargo del coleccionista de arte John Campbell (Lord Cawdor), con la intención de que decorase su casa particular. Más tarde, después de ser robada de su emplazamiento original por el General Murat, llegó a manos de Napoleón, quien después de conocer tal bellísima creación, no dudó un segundo en convertirse en el principal mecenas del artista. Debido a su plasticidad, perfección y belleza, la obra se convirtió de inmediato no sólo en una de las obras más importantes del Neoclasicismo, sino también en una auténtica obra maestra de todos los tiempos. A pesar de que el mármol es un material pesado, la bella escultura posee una gran ligereza. Ésta, queda representada por los dos personajes mitológicos, Eros (Cupido), el Dios del amor, y Psique, (la mente humana), que más tarde será convertida en la Diosa del alma.


arriba, detalle del jarrón -representado por Cánova- que Venus había hecho llevar a Psique al infierno para llenarlo de la hermosura de Proserpina, y que finalmente, debido a su gran curiosidad, abrió, quedando sumida en un sueño casi mortal. Afortunadamente, su amado Cupido acudió en su búsqueda para rescatarla.

La obra que se exhibe en el Museo del Louvre, —titulada oficialmente "Psique reanimada por el beso del amor"—, se corresponde con un grupo escultórico de bulto redondo compuesto por dos figuras semi-desnudas, que provocan gran erotismo y sensualidad en el espectador. El artista concibió la obra para ser observaba desde todos los puntos de vista; lo demuestra la previsible base móvil y el asa de hierro que embutió en el lado derecho, que invita a girar la escultura para disfrutarla 360 grados. Esta primera versión de Eros y Psique creada por Cánova entre 1786 y 1793 fue realizada en mármol blanco -en varias piezas- mediante la técnica de la talla con gran virtuosismo y perfección técnica. La luz que se proyecta en ambas figuras juega un papel fundamental en la composición, ya que produce en ellas bellos efectos lumínicos de claroscuro que le dan un carácter pictoricista. A su vez, en la obra también se aprecia una gran luminosidad debido a la blancura y transparencia del mármol extraído de la Cueva del Polvaccio en Carrara, mágico lugar de donde otros importantes artistas multidisciplinares como Miguel Ángel Buonarroti en el Renacimiento, o más tarde Gian Lorenzo Bernini en el Barroco, ya habían extraído este preciado material para esculpir algunas de sus más grandes creaciones.


arriba, Eros y Psique, 1798, por François Gerard, Óleo sobre lienzo, 186 x 132 cm., (Neoclasicismo), Museo del Louvre, París (FR)

Debido a las alas de Eros, la composición piramidal de las figuras entrelazadas forma una X, (mediante líneas convergentes y divergentes), lo cual ya es de admirar por la complicada pose de ambas figuras, cuyo principal foco de atención se centra en el beso apasionado que están a punto de darse los dos enamorados en su tan ansiado reencuentro. La complicada postura que presentan ambas figuras demuestra el gran virtuosismo alcanzado por parte del artista, quien nos deleita con la sutileza y fragilidad en el dominio del mármol. Se respira mucho aire alrededor de la obra, no sólo por los llenos y vacíos de ambas figuras, sino por el espacio circundante que las rodea. Existe una belleza generalizada de la obra que transmite una gran ligereza debido a la delgadez de ambas figuras, muy estilizadas, —aunque esculpidas a tamaño natural—, en el que prima un fino acabado pulido. No obstante, el pelo y los pliegues del vestido de Psique reflejan bien la recuperación del clasicismo. Las elegantes alas de Eros -adosadas con gran precisión- representan voluptuosidad, grandiosidad y belleza, características esenciales de la obra, que le dan a su vez un gran dinamismo. Psique está recostada sobre una roca y Cupido, con su porte majestuoso y varonil la acoge entre sus brazos para revivirla con un beso de amor apasionado.


La boda de Cupido y Psique, 1744, por François Boucher, Óleo sobre lienzo, 93 x 130 cm., (Rococó), Museo del Louvre, París

Como no podía ser de otra forma, la historia de Eros y Psique acaba con final feliz y Jupiter, (el Dios del Universo), los casa. Psique es convertida por Júpiter en la Diosa del alma y la eterna pareja enamorada trae al mundo un hijo espléndido llamado voluptuosidad. Esta primera versión de Eros y Psique fue un éxito inmediato, lo que provocó que varios coleccionistas de arte se apresuraran a pedirle réplicas a Cánova, aunque con leves variaciones, como la encargada por el príncipe Yusupoff, —que se encuentra en el Museo Hermitage de San Petersburgo—, que modificó cubriendo totalmente las piernas de Psique o las partes más íntimas de Eros con una hoja de la naturaleza. Como curiosidad, Cánova regaló el modelo en yeso de la escultura original a Adamo Tadolini, su discípulo favorito y "heredero espiritual", quien más tarde haría diversas réplicas, al menos cinco, incluyendo la que se encuentra en la Villa Carlotta, pero con algunas variaciones, como por ejemplo en una de ellas, en la que añadió a Psique unas pequeñas alas de mariposa.

Personajes principales que aparecen en la historia de Eros y Psique:
Cupido, (Eros en griego), es el dios del amor, hijo de Afrodita (Venus)
Psique (la mente humana), es convertida por Júpiter en la diosa del alma
Afrodita (Venus-la diosa de la belleza)
Júpiter (Dios del Universo y de todos los hombres)
Proserpina (Diosa del Infierno)
Plutón (Dios del Infierno o Inframundo)


arriba, detalle de la eterna pareja enamorada. La bellísima escultura neoclásica tallada de forma magistral por Antonio Cánova -a finales del siglo XVIII- se exhibe en exposición permanente en la sala 4 del ala Denon del Museo del Louvre de París, (Esculturas Italianas de los siglos 16-19), galería donde también se encuentran los dos esclavos de Miguel Ángel.

Para abordar sus obras, Cánova esbozaba la idea en un dibujo sobre papel. Posteriormente, el artista hacía un modelo en arcilla de pequeñas dimensiones, para más tarde crear un modelo en yeso al tamaño exacto que tendría su obra definitiva. Para trasladar el modelo al mármol, el artista contaba con un habitual grupo de colaboradores que iban eliminando los residuos de mármol innecesarios aproximándose a la forma definitiva. Esto le permitió a Cánova trabajar en varias esculturas al mismo tiempo. Para concluir la obra, una de las particularidades interesantes del artista es que daba a sus esculturas un fino acabado pulido, que le daba un brillo excesivamente vítreo y lutroso, de un aspecto casi aterciopelado—, con el que consiguió numerosos elogios por su técnica magistral. Renovador del arte clásico en Italia, se forma en Venecia y ya en Roma es un innovador. Maestro del mármol, es el escultor de las grandes tumbas, como la de Napoleón. Cien años después y para rendirle su pequeño homenaje, Rodin abordó este tema mitológico con varias versiones de Eros y Psique, tallando de forma bella esculturas tan importantes como El Beso o La Eterna Primavera.


Mapa de localización (Museo del Louvre, París, Francia)


Créditos Fotográficos:
Fotos 1-2-3-4 y óleos 3-5 y 6 © Museo del Louvre, París
Foto 5 © Julien Fourniol Flickr
Óleo sobre lienzo 1 © Museo de Orsay, París
Óleo sobre lienzo 2 © Colección privada
Óleo sobre lienzo 4 © Galería de los Uffizi, Florencia, Italia
Anagrama Psique (Ѱ) mariposa © Dominio público
Mapa © Copyright Google Maps
Texto y Edición © José Miguel Hernández Hernández
Editor, Escritor y Fotógrafo de Arquitectura
Todos los derechos reservados jmhdezhdez.com




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